LA VITICULTURA TRACIA Y EL LEGADO DE LA
PRODUCCIÓN DE VINOS
Bulgaria es uno de los países más antiguos de Europa. Su cultura vitícola se remonta a la antigua civilización de los Tracios y de Dionisio - el Dios del Vino.
Tanto en la Ilíada como en la Odisea, Homero habla de forma elogiosa de los vinos de los tracios (las 12 ánforas de vino que Tsar Maron dió a Ulises y que le ayudaron a luchar contra el Cíclope, quien en realidad cayó dormido después de beber el vino tracio, permitiendo a Ulises dejarle ciego).
Herodoto y Genofonte también hablaron de las habilidades viticultoras de los tracios.
Esa gran civilización creía en la vida después de la muerte. Por ello, enterraban a sus líderes y a las personas importantes en general acompañados de sus caballos e incluso de sus esposas aún vivas! Vasijas con los mejores vinos eran también selladas e introducidas en la tumba, ya que los tracios creían que tras abrirse la puerta de la Muerte, el Alma debía beber vino puro de la mejor calidad a fin de que pudiera elegir el camino adecuado (bien acompañada por los seres queridos).
Es por eso que de todas las antiguas civilizaciones, los tracios eran los únicos que bebían vino puro, distinguiéndose incluso de los griegos que solían mezclar los vinos con agua para que fueran menos densos e espesos...
Las excavaciones arqueológicas han demostrado que las uvas han crecido en Bulgaria desde el año 6000 antes de nuestra era. Se han extraído numerosos recipientes de oro, plata y metales dorados, utilizados para beber vino y en ceremonias en honor a Dionisio (cálices, cuernos, jarras, etc…)
Probablemente, el relato más antiguo sobre viticultura, sea el descubierto en la Tumba de Valchitran, donde se halló una vasija sellada con arcilla conteniendo uvas carbonizadas, y datada entre los siglos 15 y 13 antes de nuestra era, lo que la sitúa al final de la Edad del Bronce.
Tracia era también el lugar de nacimiento de Orfeo, el músico mítico. Sin duda, la música lírica y las ceremonias con vino compaginaban muy bien en aquellos tiempos…
Por último, aunque no menos importante, está Espartaco, el afamado gladiador esclavo que descompuso al poderoso Imperio Romano, dirigiendo una gran rebelión (era también tracio, nacido muy cerca de Sofía, la que hoy es capital de Bulgaria). Pero Espartaco poco tiene que ver con el vino y la viticultura en general…
En el siglo 2º de nuestra era, en el territorio del Baja Mizia (el actual norte de Bulgaria), el emperador Antonio Pío proclamó un edicto (la ley más antigua sobre el vino) que protegía los viñedos.
Algunos siglos más tarde (hacia el siglo 8º de nuestra era) Khan Krum proclamó la primera ley prohibicionista (severa, aunque...), por la que se debía hacer frente a serios problemas en caso de una “sobredosis” de consumo de vino...
Saltándonos unos cuantos siglos, llegamos a 1879 en que se aprobó la ley de cultivo y producción de vino con anterioridad a la aprobación de la Moderna Constitución Búlgara (¿fue cuestión de prioridades?)
¿Qué queda del legado de la civilización Tracia? No hablamos de esas soberbias piezas de arte (bellísimos recipientes de oro para beber y servir vino) que han hecho que Bulgaria sea conocida en todo el mundo... (la llamaron “El Valle de los Reyes Tracios”)
Algunas de las variedades de uva que hoy en día se cultivan en Bulgaria tienen orígenes Tracios y no pueden encontrarse en ningún otro lugar del mundo. La variedad autoctona Mavrud (vino tinto) es aclamada mundialmente, seguida de cerca por las Pamid, Dimiat, Gamza, Viña de Hoja Ancha de Melnik, Viña Temprana de Melnik, Misket Rojo, etc.
La Leyenda del vino Mavrud:
Dice la leyenda que tras convertirse en Soberano de los Búlgaros en el 803 después de Cristo, el Khan Krum ordenó arrancar todos los viñedos. Durante uno de sus viajes por el país, se encontró con un muchacho desmesuradamente fuerte que había matado a un león sólo con sus manos (algunas leyendas dicen que mató también a un dragón de tres cabezas). La madre del muchacho, explicó al Khan que su hijo se había hecho tan fuerte gracias al vino Mavrud que ella le añadía a su leche. Desde ese momento, los viñedos fueron protegidos y el Khan ordenó a sus tropas beber vino Mavrud antes de entrar en combate, para conseguir mayor fuerza y valentía.
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